domingo, 15 de abril de 2018

María Corina Machado: “Para sacar a una narcodictadura del poder se requiere fuerza”

Machado expone su fórmula: primero dimisión de Maduro y luego elecciones


Más que el día D, María Corina Machado propone una salida D. La D de “dimisión”, la única fórmula que concibe para provocar un cambio político en el país. Por eso, para la exdiputada el orden de los factores sí altera el producto. “No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres”, insiste la fundadora del partido Vente y la plataforma Soy Venezuela.

Machado embiste a todos. Ataca al régimen del presidente Nicolás Maduro y fustiga a sus viejos aliados de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). A unos los tacha de criminales y a otros de cómplices o, en el mejor de los casos, de blandos. Reivindica la fuerza antes que el voto. Y mientras lanza esta ráfaga contra las cabezas de la clase política venezolana, aclara: “yo no sé disparar una pistola”.


- Reparte críticas al chavismo y la MUD a partes iguales. ¿Considera que son lo mismo?

Nosotros hablamos con la verdad. Si algo exige el país es rendición de cuentas. Del régimen, ya sabemos lo que son. Esta es una narcodictadura, un sistema de mafias que ha saqueado a Venezuela. Por parte de la dirección política de la oposición se han cometido muchos errores y lo grave es que no se le ha rendido cuentas al país, no hay demostración de rectificación de unas estrategias que fracasaron. Eso es lo que yo como ciudadana y dirigente político tengo la obligación de hablarle a los venezolanos. No puede haber un sistema de impunidad porque eso nos llevaría a perpetuar la dictadura en el poder.

- ¿No invierte demasiado esfuerzo y energía en cuestionar a la MUD, en lugar de concentrarse en hacer oposición al gobierno?

Yo dedico todos los días de mi vida para sacar este régimen lo antes posible, y a lo que dedico fundamentalmente tiempo es a la construcción de una fuerza ciudadana con una dirección política firme, clara, que no se quiebre en el momento crucial y que genere confianza tanto a los ciudadanos como a la comunidad internacional.

- ¿Por qué no acentuar las coincidencias en vez de profundizar las diferencias en la oposición?

- En cualquier sociedad que enfrenta una destrucción tangible como la que existe en Venezuela, es sano que haya diferencias en lo táctico e incluso en lo estratégico. Donde no puede haber diferencias es en el propósito y hoy dentro de estos actores hay diferencias en el propósito. Plantear como objetivo la obtención de condiciones electorales para que Maduro salga por esa vía, en nuestra opinión es inútil y dañino porque confunde y da legitimidad y tiempo a una dictadura que lleva cuatro años negociando esa ilusión.

El propósito tiene que ser firme y claro, y es la dimisión de la dictadura. Hay que hablar con la verdad aunque sea dura, porque eso es lo que hoy te permite generar confianza y lograr la movilización de un país que está dispuesto a luchar, pero que exige una dirección política que esté a la altura del momento. En los últimos años hemos estado en varias oportunidades muy cerca de lograr el quiebre, en 2014, en 2016 cuando bloquearon el referendo revocatorio, y sin duda en 2017. La sociedad venezolana lo dio todo con un inmenso sacrificio en vidas, en patrimonio, en familia, pero hubo una dirección política que en el momento crucial se quebró o se confundió.

Lo más patético fue después del 30 de julio cuando se impone a sangre y fuego la Constituyente, que 52 países la desconocen, con 7 millones 600 mil venezolanos diciendo que no la reconocían, y a las horas después de un Smartmatic que había confesado un megafraude, teníamos a parte de la dirección política acudiendo a un proceso convocado por esa Constituyente y allí ves los resultados. Eso creó una desconexión y un quiebre. Claro que estamos dispuestos a sumar e incrementar todas las fuerzas, con todas las diferencias que podamos tener, pero siempre y cuando haya un propósito claro, inequívoco y común, y ese es la dimisión de la dictadura.

- ¿Una oposición dividida como la actual puede derrotar al chavismo?

El punto es que no es solamente la oposición. Estamos hablando de la sociedad democrática porque esta no es una lucha electoral. Durante muchos años se logró esa unidad a la fuerza y yo pregunto: ¿dónde están los resultados? Lo que demuestra que para sacar a una narcodictadura del poder lo que se requiere es fuerza. Todo el mundo puede estar unido, pero si estás con una estrategia equivocada o estás en una actitud de cohabitación, el régimen no va a salir.

La clave no es estar unidos, la clave es cuál es el propósito y si la estrategia es efectiva. Obviamente, mientras más venezolanos sumen su energía en esa dirección efectiva, más fuerza tendremos y más pronto podremos llegar a ese punto Q. Yo siento que la presión popular está creciendo y que hay claridad en los ciudadanos en cuál es la ruta. Estoy convencida de que la comunidad internacional decidió actuar sobre todo producto de esa movilización ciudadana del año pasado. Hay instituciones que comienzan a dar pasos y vemos el caso del Tribunal Supremo de Justicia legítimo desde Bogotá cuando decide con firmeza avanzar por la ruta del juicio a Maduro. Aquí hay fuerza que se está acumulando y alineando en esa dirección, el propósito es uno solo: la dimisión de la dictadura. No es pedir elecciones para que salga Maduro, es lograr la dimisión de la dictadura para poder tener elecciones limpias y libres.

- El candidato presidencial Henri Falcón dice que a los que niegan la vía electoral solo les queda esperar el golpe militar o la intervención extranjera. ¿Usted se anota en alguna de esas opciones?

Yo me anoto en el juicio a Maduro y lo que no acepto es el chantaje que durante muchos años han hecho aquellos que le dieron tiempo a Maduro y con ello muerte a Venezuela. Aceptar las migajas que te da la dictadura como explícitamente lo han dicho en sus documentos, “convivencia” con la dictadura. No, con las dictaduras no se convive, mucho menos cuando es una mafia que ha penetrado todos los sectores de la sociedad. Se les enfrenta y se les derrota.

- ¿Qué sintió cuando vio la foto del alcalde Antonio Ledezma y el diputado Julio Borges juntos en París?

Antonio Ledezma ha sido muy claro. No solamente es un compañero de lucha, es un amigo en quien tengo absoluta confianza. Atendió la invitación del presidente Macron (Francia) y del presidente Rajoy (España). Antes, durante y después dejó muy clara cuál es la ruta de Soy Venezuela, que es la que te estoy refiriendo en esta conversación.

- En 2014 la gente salió a la calle y se registraron 43 muertos. En 2017 se repitió el mismo llamado y tras cuatro meses de protesta se contabilizaron más de 120 muertos. ¿Cómo se puede pedir a los venezolanos que arriesguen otra vez sus vidas ante la represión?

- Cada día que pasa asesinan por violencia a 50 venezolanos, no sé cuántos se mueren de hambre o por falta de medicinas, más de 40 mil venezolanos cruzan la frontera cada día. Enumerar cómo el país se ha desangrado en todos los planos es desgarrador. Enfrentar una tiranía requiere una enorme claridad, serenidad de espíritu y conciencia de los riegos que ello implica. Si no hubiese sido por el enorme sacrificio de toda la sociedad venezolana, no hubiéramos logrado un componente indispensable para poder provocar la salida del régimen que es la acción decidida y firme de la comunidad internacional.

Este régimen ha tenido cinco pilares sobre los cuales se ha apoyado: toda la plata del mundo y ya no tienen nada, arruinaron a Petróleos de Venezuela. Están absolutamente acorralados. El supuesto respaldo popular, que por fraude y manipulación de encuestas y medios trataron de proyectar. Hoy todo mundo sabe que más de 90% del país repudia a este régimen y está desesperado porque Maduro se vaya. La comunidad internacional, por indiferencia, por ignorancia, por intereses de orden ideológico y geopolítico, acompañó o calló. Sanciones como las de Panamá y Suiza eran impensables hace unos meses.

¿Qué le queda a este régimen? Un sistema de mafias y una parte minoritaria de la Fuerza Armada Nacional (FAN). El sistema de mafias está resquebrajándose porque las sanciones sí funcionan y ya sabemos que cada día son menos lo militares que están dispuestos a arriesgar sus vidas y familias por una narcodictadura que está en fase terminal.

- ¿Qué responde a quienes se preguntan por qué sacrificar vidas en la calle si aún se puede recorrer la vía electoral?

Ese es un chantaje moral inadmisible. Una vida es sagrada, pretender que tú estás poniendo sobre una mesa un número de vidas para lograr un objetivo político es moralmente inaceptable. Esa ha sido la trampa que los hermanos Castro, Zapatero, Samper, Maduro, Jorge Rodríguez y quienes cayeron en la trampa del diálogo le presentaron al país. Yo no lo acepto, precisamente porque quiero salvar vidas de venezolanos no voy a engañar al país hablando de una farsa de diálogo que no fue otra cosa que una operación muy bien calculada para darle legitimidad, tiempo y plata a Maduro.

- ¿Reconoce que la vía insurreccional fracasó, que la protesta no logró el objetivo de sacar de Miraflores a Maduro?

- No, porque eso es lo que Maduro y los cubanos quieren que la gente crea. Por supuesto que el objetivo es lograr la transición, pero hemos avanzado desde donde estábamos a principios del año pasado y donde estamos hoy. No tendríamos a un país unido reclamando la salida de Maduro, no tendríamos unas instituciones actuando como el TSJ desde Bogotá, no tendríamos una comunidad internacional sancionando y avanzando. Eso fue gracias a la protesta y la movilización ciudadana. Quienes plantean que la opción es bajar la cabeza, silenciarse y entregarse lo que sí quieren es que la dictadura se perpetúe en el poder.

- La oposición lleva años diciendo que una cosa es la cúpula militar, leal al régimen, y otra muy distinta los rangos medios y bajos de FAN donde crecería el descontento. Si eso es verdad y no mera ilusión, ¿por qué esa supuesta mayoría de la FAN no se pronuncia a favor del cambio?

Desde el primer día que llegó Chávez al poder, entendió que una FAN profesional, disciplinada, con alta capacidad operativa como la que teníamos, jamás hubiera aceptado la entrega de la soberanía nacional a Cuba, que más de la mitad del territorio estuviera bajo el control o la influencia directa de la guerrilla colombiana, que las decisiones fundamentales sobre nuestra política se tomaran por el régimen cubano, no tendríamos hoy el riesgo real de perder el Esequibo.

Se propusieron destruirla operativa, institucional y moralmente. La FAN está en una situación deplorable desde el punto de vista operativo y de su disciplina, pero esos son venezolanos que llegan a sus casas y se encuentran a la madre, la esposa, la hija, la hermana, y ellas les abren la nevera. Cuánto crees tú que gana un coronel, un teniente o un sargento, los que no roban. Claro que hay un sector absolutamente comprometido porque esa fue la estrategia cubana, corromperlos para anularlos, pero la inmensa mayoría de la FAN no está en esa situación. Sí, están sometidos a vigilancia, chantaje y persecución, pero son hombres y mujeres que tienen su responsabilidad.

- ¿Usted apoyaría o se uniría a militares chavistas para provocar la salida de Maduro?

Yo le pido a todos los ciudadanos civiles y militares, independientemente de su ideología, aquellos que se enfrentaron a este régimen desde el primer día y aquellos que creyeron en él, que sumen su fuerza y asuman su responsabilidad para avanzar hacia la transición. Eso está establecido en la Constitución venezolana, artículos 333 y 350. Además, está en nuestra historia, o qué fue lo que vivimos el 23 de enero de hace solo 60 años. Aquí hay una ruta clara ahora, clarísima: la dimisión de la dictadura. ¿Cómo se logra eso? A través del juicio a Nicolás Maduro. ¿Cuáles son los pasos? El TSJ (en el exilio) sentencia, la Asamblea Nacional lo aprueba, la sociedad venezolana se moviliza y, finalmente, la FAN hace su trabajo.

Lo mismo se dijo cuando el Parlamento aprobó la responsabilidad política de Maduro en 2016 y el abandono del cargo en 2017. ¿Por qué ahora la situación sería distinta? ¿Cómo lograr esa dimisión sin tanques ni fusiles?

La AN debió ser consecuente con sus propias decisiones y no haber abandonado la ruta del 16 de julio, que dio un camino claro. Esta decisión del TSJ (en el exilio) se enmarca en la ruta del 16 de julio y tiene la legitimidad de 7 millones 600 mil venezolanos que votamos en el referendo. Hoy tenemos algo que no teníamos hace un año, que es la comunidad democrática internacional avalando.
Yo no sé disparar una pistola, pero yo sí confío en la fuerza de una ciudadanía movilizada y en que así como ocurrió el 23 de enero del 58, haya una institución militar que se coloque al lado de la gente, respaldando una ruta constitucional que nos lleva a la inhabilitación inmediata de Maduro. En el momento en que la AN apruebe el antejuicio, en ese instante Maduro queda inhabilitado por ladrón, corrupto, criminal y agrégale a eso que es colombiano.

- Siempre esperan ese apoyo de la FAN y nunca llega.

- Durante 18 años esperamos que la comunidad internacional apoyara y lo logramos. Venezuela es otra y este proceso se está acelerando tanto dentro como fuera del país.

- Analistas y políticos coinciden en que las dictaduras salen con elecciones y citan ejemplos como el de Pinochet en Chile. Entonces, ¿por qué renunciar al voto?

- Todo lo contrario, estamos dando esta lucha para conquistar el voto. A estas alturas debería estar claro que no estamos enfrentando una dictadura convencional, enfrentamos al régimen más perverso y corrupto de la historia de este hemisferio, por lo menos. En Venezuela se han instaurado los carteles del narcotráfico de México y hacia abajo, la guerrilla colombiana, redes de contrabando de armas, oro y coltán, y grupos terroristas islámicos como Hezbollah. Te pregunto: teniendo centro de operación para irradiar a toda América Latina, expulsando más de 40 mil venezolanos talentosos por la fronteras cada día, con un régimen que está de rodillas ante esos grupos criminales, ¿de verdad tú crees que van a salir por votos? ¿De verdad alguien lo cree?
Qué más quisiera que poder decirte que sí, no hagas nada, no te arriesgues, no grites, no denuncies, solo basta con que vayas a votar. ¿De verdad alguien cree que este sistema criminal va a entregar el poder? Discúlpame, esto no es un problema de orientación ideológica o política, este no es un régimen autoritario más, es el crimen organizado en el poder y la lógica del criminal solo entiende de la fuerza. Si no entendemos esto, la consecuencia se va a traducir en decenas de miles de venezolanos que mueren cada día de hambre, de epidemias que, por cierto, ahora se están expandiendo fuera de nuestras fronteras. Esto no es un problema solo de los venezolanos, este es un problema real para todo el hemisferio.

Publicado en Diario Las Américas.

domingo, 18 de febrero de 2018

Maduro usa a Miami para engatusar a la oposición y legitimar su elección presidencial

El régimen chavista obstaculiza el voto de los venezolanos en el exterior

“Le he dado la instrucción al Canciller de la República Bolivariana de Venezuela para que se proceda de inmediato a abrir el consulado en Miami para que todos los venezolanos se inscriban en el Registro Electoral (RE), plenas garantías, plenos derechos para que todos se inscriban, para que todos voten, bienvenidos a la democracia”, expresó el miércoles el presidente Nicolás Maduro en el acto de apertura del año judicial.
La declaración de Maduro sorprendió a los venezolanos. El régimen chavista ha sido acusado de impedir a los emigrantes inscribirse en el RE y ejercer su derecho al sufragio, partiendo de la premisa de que la mayoría se opone a la revolución bolivariana. Se presume que facilitar este trámite se traduciría en un aumento del caudal de votos para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
El asunto fue abordado en el proceso de negociación de República Dominicana, que desembocó en un nuevo fracaso. La MUD propuso que el proceso de actualización del RE, tanto dentro como fuera de Venezuela, tuviera una “duración mínima de 15 días continuos”, y que se garantizara “el funcionamiento de los puntos de actualización electoral en cada sede consular”, dejando abierta la opción de ubicar “puntos adicionales”.
El acuerdo planteado por los cancilleres que acompañaron el diálogo, subrayaba que el único documento que se exigiría a los residentes en el exterior para afiliarse y sufragar sería la cédula de identidad “incluso si está vencida”, con la finalidad de eliminar las trabas burocráticas y legales que han impuesto las autoridades para limitar la participación.
El presidente Nicolás Maduro rechazó las demandas de la MUD y la comunidad internacional, y terminó firmando en solitario el 7 de febrero un documento que apenas esboza: “el RE deberá permanecer abierto para las actualizaciones tanto para el interior como para el exterior del país desde el 8 de febrero hasta el 15 de febrero”. Luego, el mandatario dispuso que las jornadas se extendieran del 10 al 25 de febrero.
 Nadie sabe
No existe una estadística oficial reciente sobre la diáspora venezolana. El sociólogo Tomás Páez, experto en el tema, indicó en 2017 que alrededor de 2 millones de connacionales viven en el extranjero. Por su parte, la firma Consultores 21 publicó este año un estudio que lleva ese número hasta los 4 millones de personas.
Más allá de las diferencias en el cálculo y la opacidad del régimen chavista, los expertos coinciden en señalar que la cantidad de votantes registrados en el exterior –unos 111 mil – está muy por debajo del número que debería estar inscrito. Para tener una idea de la brecha, en la consulta popular convocada por la oposición el 16 de julio de 2017 participaron 693.789 residentes en el extranjero, de los cuales 115.519 están en el sur de Florida (Estados Unidos).
Maduro derrotó en 2013 al ex candidato presidencial de la MUD, Henrique Capriles Radonski, por un estrecho margen de 223.599 papeletas. En un escenario reñido, los emigrantes podrían tener en sus manos la elección del Jefe de Estado.
La asociación civil Observatorio Electoral Venezolano (OEV) denuncia que en los últimos cuatro años no solo se pide a los expatriados “requisitos administrativos no contemplados en la ley” para incorporarlos al RE, sino que “algunos consulados suspendieron por largos períodos el proceso de inscripción, negando en las ciudades con mayor número de migrantes la posibilidad de actualizar sus datos”.
“El RE de venezolanos en el exterior ha estado en una especie de suspensión ilegal desde 2012, una medida violatoria de la vigente legislación electoral”, censura el OEV, tras destacar que el adelanto de los comicios para el 22 de abril “opera contra la posibilidad de llevar a cabo, de manera idónea, las diversas etapas involucradas en el proceso electoral”, entre las que resalta la renovación del padrón.
Nicolás, el bueno
¿Cómo puede interpretarse la decisión de Maduro de reactivar el consulado en Miami para la inscripción? El consultor político Edgard Gutiérrez responde de forma lapidaria: “una manera de ‘barnizar’ unas falsas condiciones electorales y que, además, tendría un impacto ínfimo en el resultado final”.
El ex rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), Vicente Díaz, explica que “el gobierno necesita que su ‘elección presidencial’ sea reconocida internacionalmente. Eso solo pasará si la oposición participa y reconoce el resultado. Para lograr esa participación, debe mejorar la competitividad de la elección, es decir, tiene que arriesgar, ampliar la ventana de oportunidad para la oposición”.
“El juego de ellos (chavismo) es abrir la ventana tanto como para incentivar la participación, pero no tanto como para que peligre su opción de poder. El juego de la oposición debe ser lograr que la ventana de oportunidad sea tan amplia como para que realmente derive en una opción de poder”, agrega el antiguo directivo del CNE.
Díaz apunta que Maduro “abre el consulado y extiende el RE con el objetivo de que la oposición valore y decida participar, pero confiando en que el abstencionismo que cree en una invasión extranjera o un golpe militar inhiba el uso de esa apertura y, en consecuencia, la gente no se inscriba ni vote”.
El profesor Ignacio Avalos, miembro del OEV, considera que el oficialismo despliega “una finta política para decir que cumple los requisitos electorales”, tratando de sacar provecho del “efecto mediático” de Miami, reconocida como un bastión opositor. “Sin embargo, todo ese proceso lo manejan los consulados, donde no hay funcionarios imparciales. Todo es muy opaco, no hay cómo hacer que esa elección arroje resultados confiable”, finaliza Avalos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Diálogo en Dominicana: “fotografía” a cambio de elecciones presidenciales

Rosales y Borges, en la imagen que levantó una polvareda en redes sociales


La negociación avanza. Las delegaciones de gobierno y oposición reunidas en Santo Domingo entre miércoles y jueves acordaron “la definición de una agenda de los grandes problemas de Venezuela”, así como “una comisión de países amigos que fungirán como una comisión de seguimiento, que está integrada por México, Chile, Bolivia y Nicaragua”, según anunciaron el anfitrión y presidente de República Dominicana, Danilo Medina, y el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

Otro detalle relevante: la próxima cita ya tiene fecha, será el miércoles 27 de septiembre. “La reunión de ayer (miércoles) fue buena y la de hoy (jueves) fue mejor”, celebró Medina. “Creo que esta ha sido la oportunidad en que de manera más firme y de manera clara nos hemos acercado a un acuerdo”, manifestó el alcalde Jorge Rodríguez a nombre del régimen chavista. “La postura presentada en este acercamiento reafirmó nuestro compromiso de construir mecanismos para una solución política a la crisis”, señaló la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a través de un comunicado.

Los progresos obtenidos en estas jornadas contrastan con el fracaso sufrido hace apenas ocho semanas, cuando las partes –con la mediación de Zapatero- procuraron un entendimiento que evitara el estallido de esa bomba conocida como Asamblea Constituyente.

Sin nada

La tarde del jueves 27 de julio, dirigentes de la Unidad y el expresidente Zapatero seguían con atención el discurso de cierre de campaña del presidente Nicolás Maduro en la avenida Bolívar de Caracas. Esperaban un gesto, una palabra que oxigenara la negociación que habían adelantado en las horas previas a la elección de la Constituyente. Sin embargo, lejos de extender su mano abierta, el Jefe de Estado asestó un puñetazo.

“El diálogo no tenía vida. Lo más conmovedor de todo es que aquel jueves en la tarde algunos compañeros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) seguían empeñados en afirmar que en el mitin de la avenida Bolívar, Maduro iba a suspender la Constituyente. Y luego comían casquillo con lo de dialogar en las 48 horas antes de la elección”, ironizaba un jerarca de la alianza.

El chavismo, con Jorge Rodríguez a la cabeza, había descartado suspender la elección de la Constituyente por el “alto costo político” que acarrearía esa decisión entre sus bases. Pero sí estaba en consideración la posibilidad de ponerle “límites” a esa Constituyente para que respetara a los poderes constituidos (Parlamento y Fiscalía), el establecimiento de un grupo de amigos con la intervención de, al menos, cuatro gobiernos extranjeros, y la eventual publicación de un cronograma electoral.

El líder de la revolución mandó todo al demonio. Ratificó el carácter plenipotenciario de la Constituyente e invitó cordialmente a dialogar a sus adversarios tras ponerles una pistola en el pecho. “Yo le propongo a la oposición que abandone el camino insurreccional, que vuelva a la Constitución e instalemos en las próximas horas, antes de la elección e instalación de la Constituyente, una mesa de diálogo (…) si no fuera así, yo le entregaría a la Constituyente todo el poder de convocar, de manera obligatoria, un diálogo nacional de paz, con una ley constitucional, de obligación entre las partes”, espetó el dignatario.

Antes de desembocar en una nueva decepción, las partes exploraron vías de entendimiento. El chavismo habría solicitado a la Unidad ayudar a “frenar” las sanciones de Estados Unidos y la comunidad internacional, a cambio de abortar la Constituyente. Revisaron los temas acostumbrados: liberación de presos políticos, “comisión de la verdad”, respeto a la Asamblea Nacional y cronograma electoral. Incluso, surgieron fechas para las presidenciales de 2018: la MUD apostaba por el 8 de julio, mientras el oficialismo prefería el 8 de octubre.

El Ejecutivo habría asomado un pacto de no agresión entre el Poder Legislativo y el Tribunal Supremo de Justicia, para que ambos se reconocieran y facilitaran la aprobación de medidas económicas como créditos y endeudamiento. Y, para remate, quería que la Cámara lo ayudara a guillotinar legalmente a la fiscal general, Luis Ortega Díaz, cosa que fue rechazada de plano por la oposición.

El esfuerzo devino frustración. Hasta el solidario Zapatero dejó colar su malestar en un comunicado que irritó a Maduro. La Constituyente se instaló y cambió – para peor- las reglas del juego. Sin embargo, la realidad se impone y acerca nuevamente a los adversarios. La presión de la comunidad internacional, la agudización de la crisis económica y la profundización del choque político, llevan a ese náufrago llamado diálogo a buscar su salvación en una isla del Caribe.

¿Y ahora?

La historia continúa en República Dominicana. Por el chavismo, Roy Chaderton y Jorge y Delcy Rodríguez. Por la oposición, Julio Borges y Eudoro González (Primero Justicia), Timoteo Zambrano y Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo), Luis Florido y Gustavo Velásquez (Voluntad Popular) y el ex rector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, especie de “secretario político” del G4 (PJ, UNT, VP y Acción Democrática).

¿Y los adecos? Ausentes. La razón oficial es que su delegado, Luis Aquiles Moreno, también los representa ante la comisión de primarias de la MUD, en el ojo del huracán por los resultados en los estados Aragua y Amazonas. “Luis Aquiles tiene cosas más importantes que hacer aquí antes que ir a hablar pistoladas con el presidente de República Dominicana”, espetó el secretario general de AD, Henry Ramos Allup, este miércoles en la celebración del 76 aniversario de su partido.

Como en casi todo, cada miembro de la Unidad tiene su propia visión sobre el diálogo. Voluntad Popular ha ido modificando su posición, desde mantenerse al margen de los contactos hasta participar activamente. Al sacarlo de la cárcel y enviarlo a su casa, donde cumple arresto domiciliario, el gobierno convirtió a Leopoldo López en un actor fundamental de este proceso en las últimas semanas.

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, siempre destaca la importancia del diálogo; no obstante, él mismo se encargó de bloquear el acuerdo que se intentó antes de las elecciones de la Constituyente. Capriles Radonski se negaba en redondo a aceptar un pacto que pasara por reconocer la Constituyente. “Una cosa es ceder y otra muy distinta entregarnos”, habría advertido el dirigente de PJ.

Para el chavismo, esa es la palabra clave: reconocimiento. Por eso insisten en la creación de una “comisión paritaria” conformada por diputados y constituyentes, donde se abordarían los temas más espinosos del conflicto nacional. “Maduro quiere ‘la foto’ con la oposición para mostrársela al mundo y frenar las sanciones internacionales, que lo reconozcamos como Presidente y dejemos que cumpla la totalidad de su mandato”, indica un vocero de la MUD que respalda las negociaciones.

La Unidad ha expuesto reiteradamente sus exigencias. Con la comunidad internacional a su favor, Borges sostiene que es el momento para recuperar las competencias del Parlamento. Sin perder de vista los presos políticos y el canal humanitario, tienen claro que la prioridad es ponerle fecha a las presidenciales de 2018 para allanar el camino hacia el cambio.

“La renovación equilibrada del CNE, el establecimiento de un cronograma electoral con garantías de pulcritud, sin inhabilitados, fechas precisas, incluyendo la elección presidencial, y una calificada observación internacional”, subraya el comunicado de la MUD como el primero de los “puntos indispensables que deben forma parte de cualquier negociación y eventual acuerdo”.

Ambas delegaciones llegaron a República Dominicana en aprietos. La oposición tiene encima el azote de la Constituyente. También está la censura de la opinión pública. Antes de trasladarse a Santo Domingo, Borges habría discutido con algunos de sus compañeros la conveniencia de asistir a ese encuentro, ante la inminencia de las elecciones regionales del 15 de octubre.


El gobierno, por su parte, carga con el repudio de Occidente y la destrucción de la economía. Un diputado de la MUD asegura que el régimen chavista “sí está dispuesto a negociar”, pero subraya la necesidad de ofrecerle garantías. “El TSJ es el seguro de vida del oficialismo, por eso no lo tocamos ahora”, explica. Para las expectativas del diálogo, lo bueno es lo malo que esto se está poniendo.

Nota publicada en El Estímulo

domingo, 20 de agosto de 2017

La oposición venezolana ante el reto de definir un nuevo horizonte estratégico


La oposición venezolana está en un laberinto. La instalación de la Asamblea Constituyente cambia por completo las reglas del juego político en el país. O, peor aún, las elimina de cuajo. Ya el reto no se limita a organizarse para tratar de ganar elecciones. Ahora la disidencia enfrenta el desafío de frenar a un régimen cívico-militar que pretende reescribir la Carta Magna y diseñar un Estado a su medida para perpetuarse en el poder.

Hace poco más de cien días, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hacía lo que mejor sabe hacer. Los partidos recogían firmas para actualizar sus registros ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). La mayoría se alistaba para los comicios regionales, suspendidos en 2016, y las principales fuerzas ya asomaban los nombres de sus precandidatos presidenciales con la mira puesta en el proceso de 2018.

Pero el chavismo sacudió el tablero. A finales de marzo, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) publicó dos sentencias que en la práctica inhabilitaban a la Asamblea Nacional (AN), detonando así el conflicto total. Denunciando la “ruptura del orden constitucional” y declarada en desobediencia civil, la oposición se lanzó a la calle a principios de abril para encabezar un “levantamiento democrático” contra el presidente Nicolás Maduro.

Cuatro meses después, Venezuela cuenta más de 120 muertos, unos dos mil heridos y 676 presos políticos. Maduro no cedió y redobló la apuesta, activando el 30 de julio una Constituyente “plenipotenciaria” que amenaza con arrasar a la disidencia. La MUD no ha explicado al país cómo abordará esta nueva etapa  y solo ha avanzado que piensa competir en las elecciones de gobernadores, cuya celebración está pautada para diciembre aunque todo dependerá de lo que determine la Constituyente.

La decisión de participar en las regionales ha provocado la separación de la exdiputada María Corina Machado. “Mientras la MUD siga en esa ruta, Vente Venezuela no va a seguir siendo parte de esa coalición. La ruta escogida por la MUD es la rendición, le pedimos a los partidos políticos que rectifiquen”, fustigó Machado, dejando al descubierto las tensiones internas de una alianza que no termina de fijar claramente su hoja de ruta.

Adiós democracia

“La oposición tiene que redefinir su horizonte estratégico porque estamos ante una situación diferente, signada por la deliberada incertidumbre. El gobierno pasó a un nivel de violencia política inédito, se puso el uniforme militar, entonces, cómo cabe aquí una lucha civil y constitucional”, apunta la psicóloga social Colette Capriles.

Capriles destaca que el gobierno de Maduro resolvió “pagar el costo de convertirse en una dictadura cívico-militar abiertamente”. La experta en Filosofía Política observa que la Unidad jugó la carta de la ingobernabilidad promoviendo una movilización de “carácter insurreccional”, y al final solo logró la radicalización del régimen, que con el apoyo de la Fuerza Armada Nacional (FAN) aplastó las manifestaciones e impuso una Constituyente con la que “cualquier cosa puede pasar”.

Ahora faltan las certezas y abundas las interrogantes para la oposición. “¿Cómo mantenerse apegada a los principios democráticos y constitucionales, de los cuales no se puede separar, para confrontar una dictadura? ¿Debe seguir la vía de la erosión progresiva, la acumulación de fuerzas y la construcción de futuro en términos de posibilidades reales, o presionar para un cambio de gobierno de manera inmediata? ¿Qué capacidad de respuesta se tiene?”, cuestiona la analista.

Capriles sostiene que la MUD necesita superar sus “debilidades organizacionales” y crear un “comando central que tenga la autoridad para construir una línea que genere disciplina”. “Esa coalición que sabe hacer elecciones, tiene que transformarse en una coalición de emergencia, pasar a otro nivel de operatividad. Hay que tener una discusión estratégica”, urge la profesora de la Universidad Simón Bolívar (USB).

Luces y sombras

“Esa discusión estratégica no se ha dado, en los últimos días solo hablamos de las regionales. La MUD requiere un ‘jefe’, alguien que asuma la dirección de esto y nos obligue a dar las discusiones de fondo”, comenta un dirigente consultado por El Tiempo. En esa misma línea autocrítica, otro vocero agrega: “no estamos a la altura del momento. La dificultad para tomar decisiones es lo más preocupante, pues nos tardamos mucho y eso nos hace ver débiles ante la opinión pública”.

El diputado Américo De Grazia advierte que la oposición encara una “situación inédita”, marcada por la lucha contra una “narcodictadura con muchas armas de por medio”.  El representante de La Causa R considera que la Unidad “no puede abandonar el terreno electoral” porque allí reside su “legitimidad” ante los ojos del mundo.

De Grazia resalta que pese a sus fallas internas, la oposición se ha anotado éxitos relevantes en estos cuatro meses. “Acabamos con la polarización, pues ahora 90% demanda un cambio de gobierno. Derrotamos la ‘hegemonía comunicacional’ valiéndonos de las redes sociales. Vencimos a la narcodictadura en el ámbito internacional. Y también le quitamos su legitimidad electoral, tras el fraude que cometieron en los comicios de la Constituyente”, enumera el legislador.

El parlamentario admite que la MUD no tiene una “varita mágica” para solucionar la crisis política, mas aclara que “estamos transitando todos los caminos” para reconquistar la democracia. “Esto requiere de mucho ingenio, mucha creatividad y mucha combatividad. La ayuda de la comunidad internacional es clave, esta pelea no la ganamos solos, tenemos que hilar mucho más fino”, subraya el asambleísta.

Sin claridad

El politólogo Alexis Alzuru opina que el liderazgo de la MUD es víctima de su “incoherencia”. Para ilustrar su punto, el académico indica que hace cuatro meses la Unidad llamó a los venezolanos a respaldar su propuesta “insurreccional” para desalojar a Maduro en el corto plazo, y ahora les pide que crean nuevamente en la vía electoral para conquistar las gobernaciones y posteriormente tratar de llegar a Miraflores.

Alzuru estima que esa “incoherencia” produce un quiebre de la confianza entre la base opositora. “El escenario de hoy no es el de abril. Ahora la oposición invita a una ruta electoral, pero en condiciones de inferioridad jurídica y de poder realmente alarmantes, con una Constituyente conformada por 545 militantes del chavismo”, expone el investigador.

Entre los extremos de la vía electoral y la insurrección, “hay un amplio espectro para trabajar”, señala el profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV). A su juicio, la Unidad debe enfocarse en la resistencia pacífica, entendiendo que es imposible convivir con un régimen que se maneja en el escenario de la violencia y busca perpetuarse en el poder, liquidar a sus adversarios y transformar el modelo de la sociedad venezolana.

“La oposición es una unidad electoral, no una unidad de propósito. Tiene que haber una renovación efectiva de su liderazgo y sus visiones, deslindarse de una vía insurreccional que no llevó a la victoria, y abandonar su zona de confort para acorralar al chavismo. Aquí no se discute la alternabilidad, estamos ante una lucha por el poder. Equivocarse en este momento es hipotecar el futuro de todo el país”, finaliza Alzuru.

Texto publicado en El Tiempo de Bogotá

viernes, 7 de julio de 2017

Venezuela, al borde de la confrontación armada

Paredes de la AN machadas de sangre tras el asalto de este 5 de julio


Venezuela se acaba el domingo 30 de julio. Al menos, el país que se conoce en este momento. Gobierno y oposición asumen esa fecha, en la que está previsto se celebren las elecciones de la Asamblea Constituyente, como un punto de inflexión que marcará el destino de la República. Mientras avanza la cuenta regresiva hacia el Día D, la crisis política empeora, las instituciones se desploman y la violencia aumenta imparable.

No se trata de una profecía catastrofista. El presidente Nicolás Maduro activó una Constituyente para reescribir la Carta Magna, “aniquilar” a la disidencia, cerrar el Parlamento de mayoría opositora y remover a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien a finales de marzo denunció la “ruptura del orden constitucional” y se deslindó del Ejecutivo. De concretarse este plan, el país será otro muy distinto a partir de agosto.

La oposición ha respondido intensificando la protesta y llamando a la desobediencia civil. En el marco de su estrategia, convocó a un plebiscito para el 16 de julio que pretende frenar la Constituyente, renovar a los jefes de los poderes públicos y sentar las bases de un “Gobierno de Unión Nacional” que desplace al régimen chavista. Si esta iniciativa prospera, en dos semanas Venezuela dará un giro de 180 grados.

Al margen de los cálculos políticos y las expectativas de cambio, un elemento se mantiene inalterable en escena: la violencia. A casi cien días del inicio de las movilizaciones opositoras, ya se han registrado 87 muertes, miles de heridos y centenares de detenidos. Los excesos han saltado de la calle a las instituciones. “Colectivos” oficialistas asaltaron la Asamblea Nacional por segunda vez en menos de nueve meses con explosivos, armas de fuego, tubos y piedras, dejando a cinco diputados heridos. El ataque ocurrió luego de que se llevara a cabo una sesión solemne por los 206 años de la independencia de Venezuela.

Bajo la polvareda que levanta la lucha política, la economía sigue en caída libre. Escasean alimentos y medicinas, y la inflación se devora el poder adquisitivo de los ciudadanos. Maduro aumentó por tercera vez en el año el salario mínimo para ubicarlo en 97,531 bolívares, que apenas equivale a 12 dólares a la tasa de mercado negro. El costo de la canasta básica familiar se calcula en más de 1,4 millones de bolívares (182 dólares).

“Estamos al borde de que esta confrontación llegue a un punto de gravedad más elevado, que avance a todos los espacios y se haga total. Hay señales de una confrontación mayor, una confrontación armada”, advierte el politólogo Luis Salamanca, quien observa el repunte de los “mensajes bélicos y las acciones violentas”.

Maduro no ha dejado lugar a dudas. Durante el Encuentro Nacional de Constituyentes del martes 27 de junio, el mandatario señaló que si la revolución chavista “fuera destruida, nosotros iríamos al combate y lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”. Salamanca apunta que ese discurso confirma que el gobernante “no descarta la violencia para imponer una ‘solución’ al costo de lo que sea”.

El verbo va acompañado de los hechos. El profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) destaca el desarrollo de una represión “más salvaje”, con bandas paramilitares y funcionarios de los cuerpos de seguridad asesinando a ciudadanos y atacando conjuntos residenciales, hospitales y centros educativos. Las comunidades afectadas están tratando de organizarse para repeler la embestida, “factor que puede ser el desencadenante de un escalamiento del conflicto de manera violenta”, alerta el académico.

Dos países

El Estado venezolano está fracturado. Los dos poderes que emanan de la voluntad popular, Ejecutivo y Legislativo, no se reconocen mutuamente. Hasta el momento, Maduro conserva el control sobre la mayoría de las instituciones, utilizando al Tribunal Supremo de Justicia como un ariete contra la disidencia. Sin embargo, el Parlamento opositor ahora cuenta con el apoyo de la jefa del Ministerio Público, Luisa Ortega Díaz, cuyo distanciamiento resquebrajó el modelo de persecución judicial y el mito de la unidad chavista.

Al evaluar el forcejeo que protagonizan los organismos civiles, Salamanca se pregunta qué pasaría si esa división llega a la Fuerza Armada Nacional (FAN). “La FAN está penetrada por el conflicto de la sociedad. En la actualidad, la FAN juega a favor de uno de los dos bloques, ampliando su rol en la vida política e institucional, pero si se divide esto puede terminar en una guerra fratricida”, expone el investigador de la UCV.
  
El gobernador del estado Miranda y líder opositor, Henrique Capriles Radonski, afirma constantemente que el estamento castrense está “dividido” y que en su seno existe un gran descontento por la crisis y la propuesta de Constituyente. El recién ratificado ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, niega esta versión y proclama su lealtad a Maduro, quien acaba de renovar todo el alto mando militar.

Para los venezolanos, la FAN es una especie de caja negra. Pocos saben qué sienten y hablan en los cuarteles. La agencia Reuters desveló este 6 de julio que al menos 123 oficiales han sido detenidos desde el inicio de las protestas en abril por traición, rebelión, robo y deserción. Igualmente, el inspector de la policía judicial, Oscar Pérez, secuestró un helicóptero oficial el 27 de junio, sobrevoló el centro de Caracas y atacó las sedes del Ministerio de Interior y del Tribunal Supremo de Justicia. En sendos videos publicados en las redes sociales, Pérez llama a la desobediencia civil y tacha de “asesino” al dignatario venezolano.

La oposición demanda públicamente a los militares defender la Carta Magna y desconocer las órdenes ilegales del “dictador” Maduro. Padrino López, al frente de una cúpula uniformada que se declara “chavista”, ha contestado que dentro de la FAN “muchos están buscando unos gorilitas, unos rambitos, pero no los van a conseguir”.

“Con la reorganización del alto mando militar, Maduro colocó a incondicionales para sacar a aquellos que pudieron haber manifestado alguna crítica. Eso resulta una evidente respuesta a quienes solicitan una ‘intervención democrática’ de la FAN”, argumenta el politólogo Carlos Raúl Hernández

Choque final

Para hacer más complejo el panorama, a este pelea entre dos se incorporó un tercer actor: el chavismo disidente, encarnado por la fiscal Ortega Díaz, quien fustiga al Presidente y se erige en defensora del “legado” del difunto comandante Chávez. Aunque coincide en esta coyuntura con la oposición tradicional, la jefa del Ministerio Público parece impulsar un proyecto político distinto desde las filas revolucionarias. Para subsanar esta pérdida, el régimen ha tenido que echar mano de los tribunales militares para encarcelar a sus detractores.

Salamanca considera que Venezuela entró en una fase de “desplome”. “Mientras Maduro y su grupo crean que pueden quedarse con el poder total por las armas, no habrá negociación ni diálogo serio. El chavismo confiscó el derecho al sufragio –eliminando el referendo revocatorio y suspendiendo las elecciones regionales – y apuesta por una vía autocrática”, estima el investigador, tras recalcar que ante la pretensión del gobierno de “imponer por la fuerza una ‘solución’ política, la población muestra signos de rebeldía”.

Siguiendo las directrices del Ejecutivo, el Poder Judicial ya nombró a la futura sucesora de Ortega Díaz. Desde su trinchera, la Asamblea Nacional avanza en el proceso para designar a nuevos magistrados. Al final, Venezuela puede tener dos fiscales, dos tribunales supremos, dos congresos y hasta dos constituciones, con la oposición asumiendo la derogada de 1999 y el oficialismo aplicando la nueva que redacte la Constituyente.

Hernández nota que el país vive “la inminente destrucción de los remanentes de democracia” que aún se mantienen en pie. “La Constituyente es una operación para lograr por el momento un poder total, pero el único enemigo que tiene el gobierno es él mismo, dado que el rechazo de la mayoría a su gestión es cada día mayor. La sociedad está desbordada por las necesidades primarias y Maduro así no tiene gobernabilidad”, concluye el analista. 

Momento en que colectivos chavistas golpean al diputado Armando Armas (VP)